Un mar de fueguitos...

"Un hombre del pueblo de Neguá, en la costa de Colombia, pudo subir al alto cielo.
A la vuelta, contó. Dijo que había contemplado, desde allá arriba, la vida humana. Y dijo que somos un mar de fueguitos.
—El mundo es eso —reveló—. Un montón de gente, un mar de fueguitos.
Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás.
No hay dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y gente de fuego loco, que llena el aire de chispas. Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman; pero otros arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca, se enciende."

Eduardo Galeano
( El mundo , de "El libro de los abrazos")

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miércoles, 2 de marzo de 2011

¿ESCUCHAN... EN EL FONDO?

VUELVE POR RADIO UNIVERSIDAD


Desde abajo, todos sonríen ante el desafío de la continuidad, mientras desde arriba alguien comparte también con alegría la iniciativa. Foto: Mauricio Garín.

El programa celebró veinte años en el aire y tras la desaparición física del querido Eduardo Baumann retorna al aire.


El programa “¿Escuchan en el fondo?” celebró en 2010 veinte años de permanencia en la radiofonía santafesina. Comenzó por LT 10 Radio de la Universidad Nacional del Litoral con un día de emisión a la semana, conducido por Jorge Céspedes y el entrañable Eduardo Baumann. Posteriormente el programa se amplió a todas las trasnoches de la semana, de lunes a viernes. Ahora retorna por la misma emisora este lunes a la medianoche, para reencontrarse con sus seguidores.

Comenzado el nuevo siglo, fue Eduardo Baumann quien se hizo cargo de la conducción. La característica principal del programa era la diversidad de la temática de los distintos micros que se ofrecían a los radioescuchas, que con el tiempo han ido variando. Hoy el programa consiste en micros (uno o dos cada noche) realizados por los especialistas de música clásica y popular en vivo, artes plásticas, literatura, matemática, tango, física, medios de comunicación, pueblos olvidados de la provincia y cine.

La participación

Por supuesto, como otra característica esencial del programa, siempre hubo y seguirá habiendo participación de los oyentes sobre la diversidad de aquellos temas que se abordan, además de invitados especiales por algún hecho en particular, siempre relacionado con la actividad cultural de la ciudad y toda la zona de influencia del medio.Las puertas del programa, como sostienen sus responsables, siempre estuvieron y estarán abiertas para todos los artistas que quieran anunciar sus presentaciones.

Quienes hacen “¿Escuchan en el fondo?” recuerdan con sentida emoción que el querido Eduardo Baumann se fue en diciembre y esa dolorosa circunstancia provocó “que nuestra energía esté puesta en la continuidad, en el respeto a la inteligencia y la audacia de Eduardo al convocarnos”.

Quienes han asumido la hermosa idea de la continuidad son Héctor Rotger, Horacio Bacigaluppo, Domingo Sahda, Stella Ricotti, Pablo Bocatto, Guillermo Girardini, Néstor Alessio y Antonio Brumnich.



Nota y foto editada por diario El Litoral de Santa Fe.-

jueves, 17 de febrero de 2011

RINCÓN DEL QUEBRACHO (DEP.S an Cristóbal)

Rincón del Quebracho fue un apeadero del ferrocarril General Belgrano en la línea Santa Fe- Tucumán, recorrido que llegará hasta La Quiaca. Este lugar, como tantos otros lugares, que nunca figuró en el mapa, estaba emplazado a orillas del río Salado en la margen este del departamento San Cristóbal, y a 11 Km. al noroeste de la ciudad de San Justo la cual se comunicaba a través de la RP2.

Se dice que su denominación recuerda la del paraje donde fue librado el combate entre los efectivos del general Mansilla y la escuadra anglo –francesa en 1845, a orillas del Paraná, en el antiguo departamento Rosario, (hoy departamento San Lorenzo).

A pesar de la importancia que representaba este apeadero como nexo departamental de la referida línea ferroviaria y centro substancial de cargas de productos rurales, no tuvo desarrollo urbanístico.
La zona urbana de Rincón del Quebracho estaba compuesta por la estación ferroviaria, dos casas tipo chalet también pertenecientes al ferrocarril donde vivían las familias del jefe y del auxiliar, y un poco alejado, el edificio de la escuelita primaria.

Cuenta Sergio Rivadero, hijo de quien fuera auxiliar de la estación, que a la escuela asistían a diario una veintena de niños hijos de peones de campo que llegaban a la misma en diferentes medios de transporte: bicicletas, caballos, sulquis, etc. Había un solo docente y viajaba todos los días desde La ciudad de San justo. Sergio, que junto a su familia nos visitó en el programa de radio, emocionado recordó aquellos días de su infancia en Rincón del Quebracho.

El apeadero administraba tres vías. La principal de paso, una auxiliar y otra para el estacionamiento de vagones. Sobre el paso de los trenes Sergio recuerda especialmente uno: el denominado “tren papero” que a gran velocidad pasaba a diario transportando alimentos perecederos con destino al norte del país.

Rincón del Quebracho no tenía comuna y junto a los parajes Petronila y María Eugenia componían el distrito Villa Saralegui.

Tristemente debemos hablar en tiempo pasado. El apeadero ha quedado en silencio y abandonado. Ya no para más el tren ni se oye el sonar de la campanita que desde el andén anunciaba los arribos y las partidas. Rincón del Quebracho es una de las tantas muestras de la infamia política de la Argentina de los años noventa, es la historia luctuosa que dejó a cientos de pueblos incomunicados y en el más profundo de los olvidos.
Ojalá algún día se revierta esta situación…Todavía estamos a tiempo para salvar miles de pequeños pueblos y parajes que se debaten en soledad el peligro de desaparición por despoblamiento.

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Foto apotada por Sergio Rivadero, hijo del auxiliar de la estación ferroviaria, junto a sus padres y hermanos.

sábado, 8 de enero de 2011

¡HASTA SIEMPRE!

"Un hombre del pueblo de Neguá, en la costa de Colombia, pudo subir al alto cielo.

A la vuelta, contó. Dijo que había contemplado, desde allá arriba, la vida humana. Y dijo que somos un mar de fueguitos.
—El mundo es eso —reveló—. Un montón de gente, un mar de fueguitos.
Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás.
No hay dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y gente de fuego loco, que llena el aire de chispas. Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman; pero otros arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca, se enciende."

Eduardo Galeano
( El mundo , de "El libro de los abrazos")


Nota escrita el día martes 28 de diciembre.


Eran las diez y media de la noche de anoche cuando una voz en el teléfono me daba una noticia de esas que jamás nadie quisiera recibir: murió Eduardo. Vamos no empiecen con esas bromas que dentro de unas horas inicia el día de los santos inocentes- conteste sonriendo. No hermano- no es una broma – me dijeron en forma concluyente-.


En efecto, una hora antes, a causa de un paro cardíaco masivo, había dejado de existir Eduardo Baumann, conductor de ¿Escuchan… en el fondo? programa que se emite por LT10 Radio Universidad Nacional del Litoral de Santa Fe de lunes a viernes desde la media noche hasta las dos de la mañana.


Fui yo el último integrante incorporado al equipo de su programa. Cuatro años con el micro historiando los pueblos del interior provincial, sumados dos años más como ayudante de producción de programación, y más de una década de profunda amistad.


Había conocido a Eduardo en los caminos de la lucha. Era un militante de la vida. Le apasionaba la política y, en ese campo, las cuestiones sociales miradas desde la cultura, el arte.


Veinte años ininterrumpidos al frente de su programa y ya trabajaba para una nueva trasformación del mismo que iba arrancar en marzo de 2011, pero en los umbrales del año nuevo prefirió quedarse en el viejo.


Se fue un hombre cabal, inteligente, solidario como pocos. Se fue el amigo que siempre tendía su mano sin pedir nada a cambio. Se fue el maestro para no pocos.


Eduardo no murió, es una broma más de las tantas que nos tenía acostumbrado, pero sin dudas la broma más pesada de todas quizá por ser el 28 de diciembre, día de los inocentes.


Eduardo vivirá en el recuerdo de quienes quieran recordarlo, y en sus discípulos- que los hay- cada vez que llevemos a la práctica sus enseñanzas tanto en la vida como en ese mágico mundo de la radio, que fue parte de su mundo existencial.


No un adiós al amigo… un eterno hasta siempre.


Néstor Alessio


GALERIA DE IMAGENES




Último programa del año 2009


Desde su ubicación de conductor del programa se observa su mirada atenta al dialogo





En el festejo de los 20 años del programa, el equipo de ¿Escuchan en el fondo? le entregamos un presente para el recuerdo. Agosto de 2010.


Foto despedida año 2009




¡No un adios al amigo... un eterno HASTA SIEMPRE!

jueves, 30 de diciembre de 2010

SALUDOS DE FIN DE AÑO...

Estimados/as: desde agosto de 2010 estamos haciendo un programa deportivo alusivo al club colon de Santa Fe. Se emite todos los martes de 21:00 a 22:00 hs. por Radio Master 100.7 de la ciudad de Santa Fe. En Internet pueden sintonizarnos a la siguiente dirección: www.fmradiomaster.com
El pasado martes 28 de diciembre, en el último programa del año, al final del mismo, leímos una nota - de mi autoria- reflexionando sobre estas fiestas tradicionales del cristianismo: Navidad; y en general, de fin de año y año nuevo.... quiero, queremos todos quienes hacemos "Grande Sabale" compartila con ustedes.

P/D: por pedido de los oyentes la volveremos a repetir el próximo martes 4 de enero de 2011.


2010 llega a su fin. Un año más concluye. Otro comienza. Y las cosas en el mundo siguen igual o acaso peores. Siguen pendiente de soluciones los grandes problemas que aquejan en serio a la humanidad: la pobreza, la explotación, la exclusión, la guerra como mecanismo de dominación, los derechos humanos denominados de tercera generación que siguen sin respuestas de políticas globales que indefectiblemente nos arrastrarán hacia el fin del planeta.

Cuando llegan estas fiestas tradicionales del cristianismo, Navidad; y, en general, fin de año y año nuevo, se renuevan las esperanzas por un mundo mejor.

Desgraciadamente hay cosas que parecen solo una fachada. “La gente luce estar de acuerdo maravillosamente todo…; unos festejan sus millones, otros la camisita limpia y otros no saben lo que es brindar”, dice Silvio Rodríguez en "Canción para Navidad".

Habrá quienes se hartaran de tanto comer, se descorcharán cientos de miles de botellas de los vinos más caros y tipos de champagne, pero ahí al costado de los que tienen tanto, están ellos los que tienen poco, y también los que no tienen nada. Eso es lo que duele.

Pido disculpas si alguien que está escuchando se siente ofendido por estas palabras, que estos días, como muchos dicen, deben ser de alegría y solo de buenas ondas para así alejar las pálidas que cotidianamente observamos con solo ojear un diario o mirar la televisión.

Puede ser que sea así, pero yo no estoy inventando nada. “Las cosas se muestran solas… solo hay que saber mirar”. No muy lejos de aquí vi chicos revolviendo en la basura buscando que comer; en el norte del país impunemente se siguen vendiendo tierras públicas con pueblos indígenas incluidos; en Buenos Aires, hace días, vimos con tristeza el desfile de la pobreza bregando por un metro de tierra para hacerse un rancho; y en la periferia del mundo, la gente a diario se muere de hambre.

Claro que, como a todos los seres humanos, nos gusta la alegría, las cosas buenas, las palabras bellas… también somos portadores de palabras bellas. Asimismo, soy conciente y así lo entiendo, del compromiso que significa un programa de radio más allá de su temario, más allá de la línea ideológica que lo define, y no importa se este es: musical, deportivo, humorístico o político. Un micrófono abierto es un privilegio que solo tenemos unos pocos, entonces, que no sea insustancial.

Dentro de pocas horas levantaremos una copa para brindar por el nuevo año que se iniciará. Que ese brindis no sea en vano. No importa lo que haya dentro de la copa, lo importante es que cada uno de nosotros encontremos un verdadero motivo para brindar. Si esto que es mínimo se da, si esto que es mínimo lo descubrimos con solo mirar a nuestro alrededor, entonces podremos desearnos sinceramente feliz año nuevo…. porque estaríamos, todos juntos, construyendo.


saludos...

Néstor Alessio

Santa Fe, Argentina

jueves, 23 de diciembre de 2010

¡FELICES FIESTAS!

Estimados amigos, estas pocas letras es para desearles felices fiestas con el deseo que el año venidero sea de Justicia, Paz y amor para todos.
Les dejo este video con el tema "canción de Navidad" de Silvio Rodriguez, que invita a reflexionar sobre un mundo cada vez más injusto y excluyente.
Un abrazo
Néstor

sábado, 11 de diciembre de 2010

SAN JERONIMO DEL SAUCE - Las colonias-

San Jerónimo del Sauce primitivamente fue una colonia indígena, sucesora de la reducción abipona de San jerónimo del Rey (actual ciudad de Reconquista y Avellaneda- Norte de la provincia de Santa Fe), donde se inició el proceso de colonización agrícola.


En 1825 – año que se toma como fundación del pueblo- fue construido en el lugar, un templo que ha sido declarado monumento histórico, por decreto del Poder Ejecutivo Nacional, a fines de 1983.


Su comuna fue creada el 21 de marzo de 1887. La localidad de San jerónimo del Sauce es cabecera del distrito de igual denominación, cuya superficie comprende 180 kilómetros cuadrados y tiene aproximadamente 1.000 habitantes.


Está situado sobre la Ruta Nacional Nº 19 (camino a Córdoba) a 45 kilómetros de la ciudad de Santa Fe.


San Jerónimo del Sauce celebra sus fiestas patronales el 30 de septiembre.


Mi recorrida por los pueblos, esta vez acompañado por el profesor e historiador Don Julio del Barco -oriundo de la vecina localidad de San Jerónimo del Norte-, siempre comienza por el más común de los lugares: la plaza central. Allí se concentra toda la historia que envuelve a cada uno de estos lugares que dieron origen a la Nación Argentina.


Cuenta la historia que en tiempos de la colonia lo primero que se demarcaba en la fundación de un pueblo era su plaza de armas, y en su entorno se construían las edificaciones públicas y las casas de las personalidades más importantes que acompañaban cada expedición.


San Jerónimo del Sauce conserva ese dibujo de un tiempo colonial, y su edificación más representativa es su Iglesia San Jerónimo, emplazada frente al vértice sur -oeste de su plaza central.


Al oeste se ubica la comisaría, el juzgado de paz y la comuna que data de 1887. En la esquina nor.- oeste el club coronel Denis, y hacia el sector este, un antiguo edificio en cuya fachada se puede observar la impronta de la arquitectura italiana de principios del siglo XX., en el cual, actualmente, funciona la Casa de la Cultura y la Biblioteca.

En la misma, nos recibió Maricel Kling, joven saucera que integra, desde el marco de la cultura, el grupo de jóvenes que colabora con el gobierno comunal que preside el Sr. Daniel Ríos que, dicho sea de paso, está cumpliendo- por estos días- su primer año de gestión.


Maricel, muy gentilmente nos obsequió algunos ejemplares de “La voz del sauce”, revista quincenal editada por la Casa de la Cultura. Allí encontramos una verdadera “historia de vida” que sintéticamente comentamos a continuación:


Su protagonista: Doña Esbelda Isabel Mansilla de Boscovich. La familia estaba formada por sus papás Marcelino Mansilla y Tomasa Bettig y sus 14 hermanos de los cuales cuatro habían muertos al nacer. Vivían en un ranchito de adobe y paja en las afuera de la localidad, hasta que se mudaron a la casona que actualmente pertenece a la casa de la cultura.


De muy joven salio de su casa a trabajar en un tambo donde estuvo dos años. Allí conoció a quien fuera su esposo, Don Pedro Boscovich, emigrante de la ex Yugoslavia que venía escapándole a la guerra.


Tuvo tres hijos: Marcelino, Ethel y Jerónimo… nietos y bisnietos.


Doña Esbelda falleció hace poco tiempo, pero seguramente su existencia no pasará en vano entre los sauceros. Las huellas dejadas en base a su conducta y honradez, a pesar de las adversidades de los tiempos en los que le tocó vivir, sin dudas serán para las nuevas generaciones un claro espejo donde mirarse, fundamentalmente, en los momentos más difíciles que muchas veces nos propone la vida.-


GALERIA DE FOTOS


Daniel Ríos, Presidente de la Comuna

Avenida emplazada al norte de la plaza central. Representación simbólica de la integración cultural del pueblo

Carreta que reuerda los tiempos en que todo estaba para hacerse

Avenida emplazada al este de la plaza central

vista de la plaza central. Foto tomada desde la avenida norte

Maricel Kling, Casa de la Cultura


Dos vistas del frente edificio perteneciente a la Casa de la Cultura


Frente Iglesia San Jerónimo comstruida en 1825

San Jerónimo. Imagen original tallada en madera trasladada a principios del siglo XIX, desde el Fortín San Jerónimo del Rey, actual ciudad de Reconquista, Norte de la provincia de Santa Fe.


Vistas del interior de la Iglesia San Jerónimo

Pesebre emplazado a la entrada de la iglesia

Patio de la iglesia

Museo. Sable y lanza que perteneciera al Coronel Deniz.

Museo. Armas largas antiguas donadas por vecinos.

Frente club coronel Deniz

Hasta el próximo pueblo...
... la próxima historia.

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Agradeciemientos:
Daniel Ríos, Presidente de la comuna
Maricel Kling, Csa de la Cultura
Maria Villafañe, grupo mujeres Iglesia San Jerónimo

sábado, 20 de noviembre de 2010

SI PARECE CIENCIA FICCION EN LA ARGENTINA DE ESTOS TIEMPOS

UN MODELO DE HOMBRE A IMITAR


El sábado, en su glorioso recital, Jairo contó una vivencia estremecedora de su Cruz del Eje natal. Una madrugada su hermanita no paraba de temblar mientras se iba poniendo morada. Sus padres estaban desesperados. No sabían que hacer. Temían que se les muriera y fueron a golpear la puerta de la casa del médico del pueblo. El doctor Arturo Illia se puso un sobretodo sobre el pijama, se trepó a su bicicleta y pedaleó hasta la casa de los González. Apenas vio a la nenita dijo: “Hipotermia”. “No se si mi padre entendió lo que esa palabra rara quería decir”, contó Jairo.


La sabiduría del médico ordenó algo muy simple y profundo. Que el padre se sacara la camisa, el abrigo y que con su torso desnudo abrazara fuertemente a la chiquita a la que cubrieron con un par de mantas. “¿No le va a dar un remedio, doctor?”, preguntó ansiosa la madre. Y Arturo Illia le dijo que para esos temblores no había mejor medicamento que el calor del cuerpo de su padre.


A la hora la chiquita empezó a recuperar los colores. Y a las 5 de la mañana, cuando ya estaba totalmente repuesta, don Arturo se puso otra vez su gastado sobretodo, se subió a la bicicleta y se perdió en la noche. Jairo dijo que lo contó por primera vez en su vida.


Tal vez esa sabiduría popular, esa actitud solidaria, esa austeridad franciscana lo marcó para siempre. El teatro se llenó de lágrimas. Los aplausos en la sala denotaron que gran parte de la gente sabía quien había sido ese médico rural que llegó a ser presidente de la Nación. Pero afuera me di cuenta que muchos jóvenes desconocían la dimensión ética de aquél hombre sencillo y patriota. Y les prometí que hoy, en esta columna les iba a contar algo de lo que fue esa leyenda republicana.


Llegó a la presidencia en 1963, el mismo año en que el mundo se conmovía por el asesinato de John Fitzgerald Kennedy y lloraba la muerte del Papa Bueno, Juan XXIII. Tal vez no fue una casualidad. El mismo día que murió Juan XXIII nació Illia como un presidente bueno. Hoy todos los colocan en el altar de los próceres de la democracia. Le doy apenas alguna cifras para tomar dimensión de lo que fue su gobierno. El Producto Bruto Interno (PBI) en 1964 creció el 10,3 % y en 1965 el 9,1 %. “Tasas chinas”, diríamos ahora. En los dos años anteriores, el país no había crecido, había tenido números negativos. Ese año la desocupación era del 6,1 %. Asumió con 23 millones de dólares de reservas en el Banco Central y cuando se fue había 363 millones. Parece de otro planeta.


Pero quiero ser lo mas riguroso posible con la historia. Argentina tampoco era un paraíso. El gobierno tenía una gran debilidad de origen. Había asumido aquel 12 de octubre de 1963 solamente con el 25,2 % de los votos y en elecciones donde el peronismo estuvo proscripto. Le doy un dato más: el voto en blanco rozó el 20 % y por lo tanto el radicalismo no tuvo mayoría en el Congreso. Tampoco hay que olvidar el encarnizado plan de lucha que el Lobo Vandor y el sindicalismo peronista le hizo para debilitarlo sin piedad. Por supuesto que el gobierno también tenía errores como todos los gobiernos. Pero la gran verdad es que Illia fue derrocado por sus aciertos y no por sus errores.


Por su histórica honradez, por la autonomía frente a los poderosos de adentro y de afuera. Tuvo el coraje de meter el bisturí en los dos negocios que incluso hoy más facturan en el planeta: los medicamentos y el petróleo. Nunca le perdonaron tanta independencia. Por eso le hicieron la cruz y le apuntaron los cañones. Por eso digo que a Illia lo voltearon los militares fascistas como Onganía que defendían los intereses económicos de los monopolios extranjeros. El lo dijo con toda claridad: a mi me derrocaron las 20 manzanas que rodean a la Casa de Gobierno.


Nunca más un presidente en nuestro país volvió a viajar en subte o a tomar café en los bolichones. Nunca más un presidente hizo lo que el hizo con los fondos reservados: no los tocó.


Nació en Pergamino pero se encariñó con Cruz del Eje donde ejerció su vocación de arte de curar personas con la medicina y de curar sociedades con la política. Allí conoció a don González el padre de Marito, es decir de Jairo. Atendió a los humildes y peleó por la libertad y la justicia para todos. A Don Arturo Humberto Illia lo vamos a extrañar por el resto de nuestros días. Porque hacía sin robar. Porque se fue del gobierno mucho más pobre de lo que entró y eso que entró pobre. Su modesta casa y el consultorio fueron donaciones de los vecinos y en los últimos días de su vida atendía en la panadería de un amigo.


Fue la ética sentada en el sillón de Rivadavia. (Sillón presidencial)


Yo tenía 11 años cuando los golpistas lo arrancaron de la casa de gobierno. Mi padre que lo había votado y lo admiraba profundamente se agarró la cabeza y me dijo: - Pobre de nosotros los argentinos. Todavía no sabemos los dramas que nos esperan. Y mi viejo tuvo razón. Mucha tragedia le esperaba a este bendito país. Yo tenía 11 años pero todavía recuerdo su cabeza blanca, su frente alta y su conciencia limpia.


Columnista: Alfredo Leuco, periodista

Jairo: cantor popular argentino