Un mar de fueguitos...

"Un hombre del pueblo de Neguá, en la costa de Colombia, pudo subir al alto cielo.
A la vuelta, contó. Dijo que había contemplado, desde allá arriba, la vida humana. Y dijo que somos un mar de fueguitos.
—El mundo es eso —reveló—. Un montón de gente, un mar de fueguitos.
Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás.
No hay dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y gente de fuego loco, que llena el aire de chispas. Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman; pero otros arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca, se enciende."

Eduardo Galeano
( El mundo , de "El libro de los abrazos")

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miércoles, 5 de septiembre de 2012

REFORMA AL CODIGO CIVIL.

REFORMA AL CÓDIGO CIVIL


"LA GENERACIÓN FRANKENSTEIN ESTÁ EN MARCHA"

EstimadoS amigoS, cuando la verdad se sacrifica en el altar de lo políticamente correcto, estamos en serios problemas.

Por el Título V, del proyecto de modificación del Código Civil en tratamiento en el Congreso Nacional y a lo largo de sus distintos capítulos, se intenta introducir una serie de cambios en relación a la filiación de las “personas humanas”.

Los autores de la reforma, en los fundamentos del proyecto, expresamente dicen que: “El Título de la filiación contiene grandes modificaciones. El Anteproyecto sigue de cerca diferentes principios constitucionales y de los tratados internacionales de derechos humanos incorporados que impactan de manera directa en el derecho filial, tales como: 1) el principio del interés superior del niño (artículo 3 de la Convención sobre los Derechos del Niño y artículo 3 de la ley 26.061); 2) el principio de igualdad de todos los hijos, matrimoniales como extramatrimoniales; 3) el derecho a la identidad y, en consecuencia, a la inmediata inscripción (arts. 7 y 8 de la Convención sobre los Derechos del Niño y artículo 11 de la ley 26.061); 4) la mayor facilidad y celeridad en la determinación legal de la filiación; 5) el acceso e importancia de la prueba genética como modo de alcanzar la verdad biológica; 6) la regla según la cual corresponde reparar el daño injusto al derecho a la identidad del hijo; 7) el derecho a gozar de los beneficios del progreso científico y su aplicación y 8) el derecho a fundar una familia y a no ser discriminado en el acceso a ella.”

Sin perjuicio de coincidir con el espíritu reseñado, debemos analizar en qué consisten esas modificaciones, aclarando que no necesariamente las innovaciones, constituyen avances o mejorías positivas a lo vigente y que genera una serie de dudas que abren un gran signo de interrogación sobre la conveniencia de las mismas.

“No siempre el progreso de la ciencia y de la técnica ha implicado que se puedan controlar los resultados de esos mismos descubrimientos. Y menos aún que esos descubrimientos hayan sido acompañados por un mejoramiento de las condiciones de vida civilizadas o éticas”. (1)

En los fundamentos se afirma especialmente, que el proyecto tiene en cuenta el principio del interés superior del niño (art. 3º Convención de los Der. del Niño) y el derecho a la identidad de los mismos (Art. 8º.1. C.D.N).

Pese a esta afirmación, no se alcanza a comprender en los casos de procreación por técnicas de reproducción humana asistida, con gametos masculinos y femeninos que no pertenecen a los padres, como se conjuga el respeto a esos derechos, cuando lo cierto que el niño así concebido no tiene derecho a su propia identidad, ni a la verdad biológica, ya que la propuesta lo niega, salvo en los pocos casos especiales, expresamente contemplados en la norma.

Lo contundente, es que a esos niños a priori, se les niega su legítimo y superior derecho a la identidad, permitiendo que la sola y egoísta “voluntad procreacional” justifique estas violaciones al derecho de los niños.

Aquí, como en el imperio romano aparece de la mano de esa voluntad, el paterfamilias, amo absoluto de su casa, que a contrario sensu del derecho ius exponendi de la potestas patria, consistente en sacar de su hogar al hijo (ex pósitus: puesto afuera) no deseado, puede traer a la casa (in pósitus: poner adentro), el deseado, de cualquier forma.

En igual sentido podemos interrogarnos, qué derechos se están protegiendo, cuando alrededor de la gestación de ese niño, pueden interactuar y manipularlo una legión de personas, que además de médicos, técnicos, bioquímicos, terapistas, encargados de laboratorios, de bancos de semen y óvulos, etc., se podría dar el caso de que los “padres comitentes” sean estériles y por tanto deban conseguir un donante de gametos masculinos y uno de gametos femeninos para la producción del embrión, para posteriormente implantarse el mismo en el útero de una madre gestadora, que pasado el término de embarazo, lo entregue a los comitentes (padres legales).

En este camino, no es caprichosa ni ilógica la comparación con el famoso relato “Frankenstein”, en el que, el físico Víctor Frankenstein, busca crear vida y sin medir las consecuencias que esto traerá aparejado, crea un nuevo ser con partes de otros seres humanos. El resultado es monstruoso, y a partir de su logro se inicia una confrontación llevada hasta su extremo, impregnada de un fuerte cuestionamiento filosófico y moral del monstruo contra su creador, con consecuencias trágicas.

Vemos que como en el caso de Frankenstein, se ha tomado para engendrar a un niño, una porción de distintas personas, que no son sus padres biológicos.

Qué pasaría si como sostienen algunos expertos, primero el embrión y luego el feto hasta el nacimiento, internalizan todo esa manipulación y las rupturas biológicas, físicas, sensitivas y afectivas?

Cuáles serían las consecuencias y patologías de los efectos de un posible estrés postraumático y quién o quiénes se harían cargo de todas esas pérdidas y cuáles podrían ser las repercusiones sobre las familias y toda la sociedad en el futuro, como se afirma que ya estaría pasando en algunos países.

Quizás esos niños terminen reclamando a sus progenitores, como el monstruo al final del relato: “Para qué me creaste”.

Otro de los supuestos avances proyectados, que no entendemos y no aceptamos como racional, es el dudoso caso de la fecundación post-mortem, disposición que a partir de su entrada en vigencia y como gran logro e innovación permitiría el nacimiento de chicos huérfanos de antemano. Insisto por estas disposiciones, la ley autoriza a engendrar huérfanos.

Alguien podrá alegar que en la sociedad hay niños en dicha condición, lo cual es verdad, por ello la norma trata de corregir estas anomalías con la figura de la adopción, nunca prohijando esos nacimientos.

Para los pocos casos contemplados por la reforma, en que se habilite el levantamiento del anonimato del donante, qué repercusiones o impactos tendrán estas nuevas situaciones en la vida social, afectiva, sentimental y familiar de “padres y hermanos biológicos”.

Los seres humanos como miembros del reino animal, tenemos límites físicos y biológicos para la procreación, tenemos nuestro tiempo, pasado el mismo, declina nuestra capacidad reproductiva, por lo que la reforma permitirá a padres octogenarios o entrados en la ancianidad, en ejercicio de la voluntad procreacional, tener hijos más allá de esos límites, en momentos en que ni la fuerza, el ánimo o las capacidades volitivas están en su plenitud, con la carga que ello generará en los hijos, expuestos en pocos años a quedar huérfanos.

Vale la pena que nos preguntemos qué sentido tienen estas medidas, ser innovadores, vanguardistas, progresistas?

Parafraseando el famoso lema :"Quod natura non dat, Salmantica non praestat" ("Lo que la natura no da, Salamanca no presta"), e invirtiendo su sentido, estamos en condiciones de afirmar, que lo que la genética ha negado, el derecho lo presta, subvirtiendo las reglas naturales.

En este supuesto no estamos en presencia de defectos que la medicina podría corregir, sino que directamente se actúa contra natura.

Una persona humana del sexo masculino de característica misógina, podría con el nuevo régimen filiatorio engendrar hijos? Cómo sería el trato con aquellas nacidas de sexo femenino?

Una persona de fortuna, podría ser comitente de la procreación de varios hijos a la vez?, cuántos, 5, 6, 10, 100?

Si se conciben al mismo tiempo y se programan los partos por cesárea en la misma fecha y hora, que serían esos hermanos: quintillizos, sextillizos, decallizos, centillizos?

Si la causa fin de esa voluntad procreacional y el acto consecuente, no es el amor filiar o la perpetuación de la familia, sino contar con un equipo de deportes o mano de obra para sus actividades, se podrá anular el negocio jurídico por causa inmoral, falsa causa o contraria a la buenas costumbres?

Si un moderno Alí Babá quisiera tener a sus 40 ladrones, por qué no gestarlos? Sería ilícita la causa del convenio con las madres sustitutas, se podrían anular esos negocios?

Muchos sin dudas afirmarán que estas prácticas ya se producen en la actualidad al margen del régimen jurídico, lo que es verdad, pero muchas otras cosas ocurren en la realidad y no por ello el derecho debe contemplarlas.

Estos pocos ejemplos abren todo un panorama hacia hipótesis cada vez más locas y disparatadas, que deberían indicar a un legislador prudente y responsable la inconveniencia de estas reformas.

Otros interrogantes sobre los convenios con las madres gestantes, se relacionan con la posibilidad de anulación o rescisión de los mismos.

Que pasa si la madre gestante demuestra que actuó bajo estado de necesidad, pese a la buena fe de los comitentes, procede la anulación del acto?

Supongamos que la gestante por un obrar doloso o culposo incumplió lo convenido con los padres y contrajo una enfermedad grave, transmisible a la persona por nacer, podrán los padres rescindir el acuerdo, reclamar daños y perjuicios, negarse a aceptar el hijo?

Cómo se materializaría o garantizaría la reparación del daño injusto al derecho a la identidad del hijo, sino se le permite iniciar las acciones correspondientes para develar la verdad biológica.

En el CAPÍTULO 3 Derechos y actos personalísimos de la reforma, se garantiza a la persona humana la inviolabilidad de su propio cuerpo y el consentimiento informado para las prácticas médicas, parecería ser que esos derechos son sustituidos por la voluntad procreacional.

En consecuencia esa autonomía de la voluntad, expresada en la forma más egoísta y absoluta de querer tener un hijo, llevaría a que se derriben todos los muros y se traspasen todos los límites.

No es casual que normas similares sólo existan en muy pocos países del mundo, algunos de los cuales la han tomado como una “verdadera industria” para la captación de recursos, producto de su precaria situación económica.

Pienso que esta reforma, está más pensada en criterios extranjerizantes propios de otras realidades, que en resolver problemas reales del país y que podrían entenderse en países que tienen tasas de crecimiento negativo, con sectores de alta capacidad económica.

Por otra parte, tiende a dar respuesta a una nueva modalidad que se estaría incrementando en los mismos, consistente en concebir hijos después de haberse acogido y gozado de los beneficios jubilatorios correspondientes, lo que coincide con una etapa de la vida en que la capacidad reproductiva ha declinado.

No es ajeno a criterios mercantilistas, auspiciados por empresas de servicios, entre ellos los pools turísticos, que primero organizaron tour para solos y solas, después para gay, luego el turismo para matrimonios igualitarios y su consecuencia lógica, el reproductivo, a los que no son ajenos los grandes complejos y clínicas de genética reproductiva.

Sin perjuicio de poder ahondar en muchos otros interrogantes, entiendo que la reforma en este aspecto, si bien constituye una innovación de magnitud, no aporta mucho en el mejoramiento de la dignidad humana y es de dudosa constitucionalidad, pero esto poco importa cuando se tienen los números para imponerla.



Ricardo Mascheroni

Docente UNL - Santa Fe

Ref: (1) Halperín, Jorge, entrevistas, Altamirano, Carlos, “El progresismo argentino” Historia y actualidad, Le Monde diplomatique, Edit. Capital Intelectual, 2006, Buenos Aires.

miércoles, 29 de agosto de 2012

Colonia Dolores...

En este contexto, entre 1867 y 1870, los padres franciscanos Gerónimo Marchetti y Bernardo Arana, con el cacique Mariano Salteño y unas 60 familias, fundaron la misión de Nuestra Señora de los Dolores en terrenos denominados Cantón San Martín otrora Fortín Cayastá Viejo. (1)


Así es como en 1890 son trasladados al nuevo lugar las escasas familias indígenas que aún quedaban en la antigua colonia. (2)

Así nació lo que hoy se conoce como Colonia Dolores.

Mediados del siglo 19, tiempos de reducciones aborígenes… En este contexto, entre 1867 y 1870, los padres franciscanos Gerónimo Marchetti y Bernardo Arana, con el cacique Mariano Salteño y unas 60 familias, fundaron la misión de Nuestra Señora de los Dolores. Con muchas necesidades y ya despojados de sus tierras, a duras penas los indígenas sobrevivieron allí.

Hoy Colonia Dolores cuanta con un millar de habitantes siendo el 95 %, directa o indirectamente, descendiente de mocovíes. En 1984 se fundó la comuna convirtiéndose en el primer municipio indígena de la provincia de Santa Fe.

El santo patrono del pueblo es Santo Cristo, pero Santa Rosa de Lima forma parte muy importante de la comunidad, en cuanto a la historia legada de sus antepasados originarios.

Cuenta la historia (contada por los franciscanos) que entre los últimos 15 días del mes de agosto y los primeros de septiembre de cada año, los indígenas reducidos anunciaban, con ritos y todo tipo de ceremonias originales, el arribo de un nuevo tiempo anual que traía consigo la vida y la transformación de la naturaleza…

Los franciscanos que en un primer momento no entendían nada de lo que pasaba, tomaron una fecha religiosa cercana a estos días como para referenciar dicho anuncio: el 30 de agosto Santa Rosa de Lima. Hoy conocido como año nuevo mocoví.

Todos los años para esta fecha, los mocovies de Colonia Dolores, se convocan para festejar el año nuevo de la comunidad.

En la misma, se efectúan diversos actos: misa en la capilla Santo Cristo; peregrinación hasta el predio donde se realizan los distintos actos preparados por la comunidad: saludos a los 4 vientos; al sol; al agua, la tierra… finalizando con el recitado del himno mocovi.

Tierra: la base del sustento

Viento: es el que lleva la enseñanza a todas las nuevas generaciones.

Agua: desde allí se sacan los peces y se bebe el liquido elemento vital

Sol: la vida

Himno mocovi: letra de Cesar Coria y voz de Don Alfredo Salteño, chaman y “jefe” del Consejo de Ancianos de la comunidad.

Final con audio grabado en origen: recitado del Himno Mocovi.

lunes, 20 de agosto de 2012

Pueblo Oroño, el dolor de ya no ser

De acuerdo a documentación oficial encontrada, Oroño debe ser el único caso en la provincia de Santa Fe donde se suprimió su comuna. Se dice que el presidente renunció y nadie quiso afrontar tal situación de crisis. 

Tiempo atrás había dejado de funcionar definitivamente el molino harinero que era la fuente principal de trabajo en la zona. Poco después fue el ferrocarril que dejó de funcionar… para ese tiempo ya los habitantes habían comenzado el éxodo en busca de nuevos horizontes.

La gente desarmaba sus casas y se iba con los componentes a cuestas (ladrillos, chapas, aberturas…) para construir sus viviendas donde encontraran mejores condiciones de vida. La historia de la humanidad nos enseña que la gente siempre se ha asentado en lugares donde el trabajo y las buenas condiciones de vida son posible, lo que en otro aspecto, se puede decir que los pueblos no se fundan con la presencia de un acta fundacional sino por agregación poblacional. Oroño, es una clara muestra de lo expresado.

Oroño era un distrito de más de 2.000 habitantes y hoy solo queda, en el marco de lo que fue el casco urbano, solo un habitante: doña Beba Odetti que con sus jóvenes 85 años sigue resistiendo al olvido. Así nos manifestó cuando la visitamos en su casita perdida en medio de la gran naturaleza.

Oroño, departamento San Jerónimo, a  60 Km. de Santa Fe, dirección Oeste.
Por ruta 11 hasta Coronda y desde allí tomar rumbo oeste por ruta 64 hasta el empalme con la ruta 6 que nos lleva a Gessler (en ese encuentro de las rutas 64 y 6 esta lo que alguna vez fue un pueblo: conocido con el nombre de Oroño.

Fundado por don Nicasio Oroño en los años de su gestión como gobernador de la provincia en 1865/68
Allí también están los restos de mampostería y rejas de hierro que pertenecieron a la casa paterna de quien fuera gobernador de la provincia: Carlos Silvestre Begnis.



viernes, 18 de mayo de 2012

LA CRIOLLA... Ex Estación Cañadita


EN BUSCA DE LOS PRIMEROS AÑOS


(La Criolla- ex estación Cañadita)

Hacia el 1900 mi pueblo solo era una estancia. Tenía una estación ferroviaria de altos, un centenar de habitantes, y un horizonte que se percibía transparente y en el cual todo estaba por hacerse. Hasta aquí llegaron nuestros jóvenes abuelos luego de atravesar el ancho mar en dirección al poniente. No escaseaba, en sus alforjas, el acopio de sueños que imaginaban realizar a fuerza de voluntad y de trabajo. Fueron ellos los que alteraron el agreste paisaje que le dio la bienvenida, y sobre el cual forjaron los primeros surcos que le dieron sentido a la nada esbozando las primeras páginas de su historia.

Muchos años han pasado. Sin embargo, las huellas de antaño perviven en la memoria de los que decidieron no irse y en la de aquellos que, aun no estando, atestiguan la existencia de viejos fantasmas que conceden un halo de inocente credulidad a vivencias inverosímiles que cobran entidad de tanto repetirse.

Esos viejos fantasmas siempre vuelven a mi mente y me intiman a desandar el camino en busca de mis orígenes. Y aquí estoy, como tantas otras veces, deambulando, a través del recuerdo, las calles de mi pueblo, tratando de recuperar del olvido algún archivo de memoria que me permita leer con añejas claves los mismos y renovados lugares por lo que alguna vez transité siendo niño y adolescente.

Nada está como era entonces.

Las calles y las esquinas ya no son lo que eran.

Tampoco se percibe el aroma a tierra mojada que el camión regador dejaba a su paso.

La vieja y añorada casona materna parece haber ido admitiendo tristes permutas en su fachada, y ese mismo sol pareciera evocar aquellas siestas, de veredas y bolitas, que potenciaban el malhumor del agente Barontini.

La plaza se llevó la canchita de fútbol forjada a fuerza de entusiasmo en terreno ferroviario, sus arcos de cañaveral y de hilo trenzado sirviendo de travesaño, zanjas hechas a pala que delimitaban su perímetro como si fueran líneas de cal, la pulpo de goma, los botines sacachispas y la añorada pelota de cuero, adquirida a fuerza de suministrar sabandijas al húngaro aquel que hacía de la chatarra su oficio.

A la historia le pregunto: ¿A qué parte del cielo habrá llevado su surtidor de combustible manual don Genaro Marelli? ¿En qué caminos relegados andará variando su caballo don Silvio? ¿Por qué Demetrio no abre mas su talabartería? ¿y don Nicolás Lujan no ronda más las calles de puro comisario?.

¿Qué fue de la primera sala cubierta del cine Florida? El de los Nitri. Ese mismo que reemplazó al cine mudo y a cielo abierto en el patio de la casa de don Víctor Colauti. El que años después se renovó bajo el nuevo impulso de un vecino venido de Gobernador Crespo: el “Cacha” Acosta y su imperecedero cine “Mayo”.

¡Cómo borrar de la memoria la avenida de tres cuadras paralela a las vías del ferrocarril!

Símbolo y referente de quienes habitaron el pueblo hace no tanto. Transito obligado de estudiantes y estibadores, de catangos y bolicheros, de abuelos y de niños, que deambularon su senda cercada de plátamos y glorietas. .

Un día decidieron darle de baja con el trillado fundamento de dar paso a lo nuevo remodelando lo que otro día descubrieron que era demasiado viejo.

Al frente oeste de la avenida se recuestan melancólicamente las viejas tiendas y los almacenes de ramos generales. Entre telas y carretes diviso la silueta de don Santiago Costamagna desplazarse suavemente detrás de los lungos mostradores. A su flanco izquierdo, don Santos Baroni hace más cálido su frío almacén obsequiando la “yapa” a los pequeños clientes. En la misma vereda don Genero recorre las mesas de su bar con el canturreo de siempre y de vaya saber que música de su vieja Italia.

En la otra esquina, el boliche del “gallego” Sánchez – mi abuelo- (que no era gallego porque había nacido en la provincia de Zamora, en Castilla La Vieja y León y vaya si se encargaba de aclararlo), allí concurrían los estibadores de los galpones del ferrocarril luego de cobrar el jornal camino de regreso a sus casas.

La tienda de Ramón Martínez que un día se incendió y quedó solo para el recuerdo como la casa quemada. La fonda “Las Colonias” de don Pedro Cellino, el taller mecánico del siempre recordado Pedrito Lasso, el viejo correo en el extremo sur del pueblo, y, más allá de sus fronteras, el campito de Pablo Bournissent, ya camino del Pantanoso.

De norte a sur –por la calle céntrica- la peluquería de “guecho” se recorta en el recuerdo. Su destreza con la tijera había inducido a los chicos de aquel entonces a definirlo “el carpintero” porque con el corte, decían, “te hacia escaleras en la testa”. En el extremo sur de la misma vereda se distingue el almacén de los Hnos. Guardatti, cruzando la calle la carnicería de pocho, y hacia el este por la calle trasversal, el legendario kiosco de diarios y revistas de Lito.

En el centro del pueblo “El Bochazo”, media cuadra al sur la comisaría nueva y, al costado oeste de la misma, la clásica tienda Quetglas con la atención de la recordada “tía” Caty y la presencia de la siempre linda Martita.

El carro de don Serafín tirado por un caballo, tan viejo como él, transita parsimoniosamente las calles vendiendo sus verduras. Don Serafín, un ruso andrajoso con apellido italiano, escapado de un campo de concentración alemán en la segunda guerra mundial, un día se bajó de un tren carguero para no irse nunca más. Y ahí nomás, muy cerca de su rancho sin nada, el renguito Romero, sobrevive su infortunio vendiendo carbón y arreglando pelotas de cuero.

Hacia el oeste del pueblo, la tienda de don Pedro Marelli es sólo un punto difuso y desconocido en el entramado de calles que representan los planos. Tampoco boliche “El Tropezón” del gordo Biassin adquiere visibilidad para quienes transitamos las calles buscando recuerdos, ni la fábrica de ladrillos de los hermanos Fur, ni Gladis “la totona” Quiroz endereza su volanta por la senda de tierra que tempranamente recorría vendiendo leche recién ordeñada.

Sólo el camino hacia colonia La Blanca parece petrificado por el tiempo y la quietud de su curso lo vuelve reconocible e identificable.

La armonía de mi recorrido ahora me sitúa en la vereda de la casa de mi abuelo. Desde allí observo a don Santiago Ravelli, esmerándose para que su huerta no sufra el peloteo de niños insolentes que juegan al fútbol en sus cercanías; hacia el norte se divisa el popular bar-confitería bailable “Lilalo” de Pililo; el no menos populoso “lulo”, el cartero que no llamaba dos veces; el “capataz” Scotta y Atilio Dodorico, dos camioneros con historia; “el chulo” Ríos y “el blanco” Brasca, personajes con uniforme; Ramón, “el moncho” Sodero, el “mono” Villafagne; “pastichoti” Contreras; el linyera Chaura; y los dos últimos jefes de la recordada estación “Cañadita”: don Enzo Toressani y el “crestón” Sánchez.

Y el negro pelé que nunca se fue, amigo de viajes en jardinera y compañero de gloriosas tardes de fútbol en el equipo del inolvidable y tristemente desaparecido Club Sportivo.

Del otro lado de las vías (así llamaban a la zona Este del pueblo), el recuerdo para la herrería del gallego Álvarez; el corralón de “pirucho” Sánchez, el almacén y bar de Serena y Justo Redondo; el barrio el carquejal, asentamiento de la comunidad Mocoví detrás de la antigua Escuela Nacional Nº 5, y sobre la Ruta 11, bar y despensa “monizu” de Orfilio Paruzzo, una especie de aduana en el ingreso este del pueblo e insalvable destino de viajeros y encomiendas.

Y me detengo aquí, aunque las imágenes se apiñen y resistan la clausura que le impone mi conciencia. Es tarde ya, y mis recuerdos están varados en la ruta 11. La misma ruta que alejó a tantos y la que siempre me regresa. Pienso en mi pueblo que seguirá siendo mi pueblo y La Criolla que seguirá siendo Cañadita (1), un punto imperceptible en el mapa y del que amontono cientos de imágenes y vivencias que compendian más de 120 años de existencia.

(1) Cañadita: denominación de la ex estación ferroviaria.

Autor: Néstor Alessio
“Historias de Pueblos Olvidados”
Historia editada en el libro “INSTANTANEAS… Santa Fe contada por sus habitantes”, Publicaciones de la U.N.L.

martes, 14 de febrero de 2012

FIN DE UN CICLO RADIAL

CONFIRMADO:
Amigas/amigos oyentes de ¿Escuchan en el fondo? Lo anticipado hace unos días extraoficialmente ya es un hecho consumado: La dirección de LT10 S.A, Radio Universidad Nacional del Litoral, ha decidido no renovar el contrato del programa ¿Escuchan en el fondo? que desde hace más de 20 años se emitía en la media noche santafesina.
Agradecimiento enorme a todos, especialmente, a los cientos de oyentes del interior provincial que se incorporaron a la media noche de la radio (Vía receptor o Internet) desde esta maravillosa experiencia que denominamos: “Historias de pueblos olvidados”. Más de 100 pueblos recorridos en estos 5 años, con un acompañamiento paralelo de un blog “Allá lejos… mi pueblo” con más de 100.000 visitas en los dos últimos años. Por todo esto y mucho más, les digo: nada ha terminado, sólo ha concluido un ciclo por cierto exitoso. Sin dudas continuaremos, por ustedes y también por nosotros. Otros horarios u otras emisoras seguro nos están esperando. Hasta pronto.

NOTA: ESTE BLOG "ALLÁ LEJOS... MI PUEBLO" CONTINUARÁ CON LAS HISTORIAS DE LOS PUEBLOS DEL INTERIOR PROFUNDO DE LA PROVINCIA DE SANTA FE. CINCO AÑOS EN LA RADIO Y DOS EN INTERNET, SON EL CLARO TESTIMONIO DE NUESTRO TABAJO COMPARTIDO CON TODOS USTEDES.

jueves, 22 de diciembre de 2011

NAVIDAD... REFLEXIONES PARA CONSTRUIR

2011 llega a su fin. Un año más concluye. Otro que comienza. Y las cosas en el mundo siguen iguales o acaso peores. Siguen pendiente de soluciones los grandes problemas que aquejan en serio a la humanidad: la pobreza, la explotación, la exclusión social, la guerra como mecanismo de dominación, los derechos humanos básicos y los denominados de tercera generación que siguen sin respuestas de políticas globales que indefectiblemente nos arrastrarán hacia el fin del planeta.


Cuando llegan estas fiestas tradicionales del cristianismo, los pueblos renuevan las esperanzas por un mundo mejor.


Lamentablemente hay escenarios que parecen solo una fachada. “La gente luce estar de acuerdo maravillosamente todo…; unos festejan sus millones, otros la camisita limpia y otros no saben lo que es brindar”.
Habrá quienes se hartaran de tanto comer, se descorcharán cientos de miles de botellas de los vinos más caros y tipos de champagne, pero ahí al costado de los que tienen tanto, están ellos, los que tienen poco, también los que no tienen nada; y eso duele.


Pido disculpas si alguien que está escuchando se siente ofendido por mis palabras, que estos días, como muchos dicen, deben ser de alegría y solo de buenas ondas para así alejar las pálidas que cotidianamente observamos con solo ojear un diario o mirar la televisión.


Puede ser que sea así, pero yo no estoy inventando nada. “Las cosas se muestran solas… solo hay que saber mirar”. No muy lejos de aquí vi chicos revolviendo la basura buscando que comer; en el norte del país impunemente se siguen vendiendo tierras públicas con pueblos indígenas incluidos; en Buenos Aires desaparecieron las villas miserias pero solo de los televisores; la inclusión social resulta que no es inclusión real; y en la periferia del mundo a diario la gente se muere de hambre.


Claro que, como a todos los seres humanos, nos gusta la alegría, las cosas buenas, las palabras bellas… también somos portadores de palabras bellas. Asimismo, soy conciente y así lo entiendo, del compromiso que significa un programa de radio más allá de su temario, más allá de la línea ideológica que lo define, y no importa si este es musical, deportivo, cultural o político. Un micrófono abierto es un privilegio que tenemos solo unos pocos, entonces, que no sea insustancial.


Dentro de pocas horas levantaremos una copa para brindar por la Navidad. ¡Qué ese brindis no sea en vano!. No importa lo que haya dentro de la copa, lo importante es que cada uno de nosotros encontremos un verdadero motivo para brindar. Si esto que es mínimo se da, si esto que es mínimo lo descubrimos con solo mirar a nuestro alrededor, entonces podremos desearnos sinceramente ¡feliz Navidad! …. porque estaríamos, entre todos, construyendo.



Néstor Alessio

Nota leida en radio

viernes, 28 de octubre de 2011

General Lavalle (Córdoba)

UNA GUITARRA DE 7.000 ÁRBOLES EN PLENA PAMPA ARGENTINA








Distintas tomas aéreas del predio donde están las plantaciones que dan forma a la guitarra

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En medio de la llanura, una arboleda de cipreses y eucaliptos conforma una enorme guitarra de aproximadamente un kilómetro de largo.
"Es increíble ver un diseño tan cuidadosamente planeado, a tanta distancia abajo", dice Gabriel Pindek, piloto comercial de Austral Líneas Aéreas, según publicó el diario Mdzol.com. Y agregó "No hay otra cosa así".
Es obra de Pedro Martín Ureta, un productor agropecuario de 70 años. La hizo para conmemorar a su difunta esposa, Graciela Yraizoz, quien murió en 1977 a los 25 años.
En su juventud, Ureta era bohemio. Viajó por Europa y se codeó con artistas y revolucionarios. Pero al regresar al país a los 28 años, en la década del 60, su corazón quedó cautivado por el de Yraizoz, una joven de apenas 17 años en aquel entonces.

Según contó Ureta, el párroco local casi se niega a celebrar el casamiento entre la joven pareja porque no creía que el muchacho se comprometiera con los votos de la sagrada unión como amar a Yraizoz "todos los días" de su vida. Pero demostró al religioso que estaba equivocado y la unión fue feliz, aunque breve.
"Ella era muy emprendedora, vivía haciendo cosas", dice Soledad, de 38 años, uno de los cuatro hijos del matrimonio, y agregó: "Ella ayudó a guiar a mi papá. Vendía ropa".

Un día durante un vuelo sobre la llanura pampeana, Yraizoz vio desde el aire un campo que parecía un balde, cuentan sus hijos. En ese momento, se inspiró y decidió que la finca de la familia tomaría forma de una guitarra, un instrumento que adoraba.
"Mi padre era muy joven, y estaba ocupado con su trabajo y sus propios planes", dice su hijo menor, Ezequiel, de 36 años. "Él decía 'después, hablemos después'".
Un día en 1977, Yraizoz se desmayó. Había sufrido una ruptura de aneurisma cerebral y al poco tiempo falleció, mientras llevaba en el vientre a quien hubiera sido el quinto hijo de la pareja.

Ureta cuenta que desde ese momento, orientó su vida en una dirección más filosófica, se retrajo del mundo exterior y comenzó a leer sobre el budismo. Ureta parafrasea un verso del cantautor y escritor Atahualpa Yupanqui que le quedó grabada en la cabeza: "Galopaba mucho y lo mismo llegué tarde".
Años después de la muerte de su esposa, Ureta decidió cumplir con sus deseos sobre el diseño de la estancia y, tras consultar a varios paisajistas que quedaron desconcertados con el proyecto que les proponía, se hizo cargo del trabajo.
Entre toda la familia plantaron los árboles, que no fue una tarea fácil. "Es una zona semiárida y hay vientos fuertes y sequías", dice Ureta. "Tuve que sembrar y resembrar y casi abandoné el proyecto".

Finalmente, a Ureta se le ocurrió cómo hacer para que los árboles más jóvenes crecieran y según cuenta su hija María Julia, de 39 años, fue lo más parecido a que su madre volviera a vivir.
Mientras cuidaba los árboles, el hombre criaba a sus cuatro hijos. Cada día, manejaba unos 15 kilómetros en su camioneta para llevarlos a la escuela y cuando se quedaba trabada en el barro durante la temporada de lluvias, usaba un caballo para sacarla.

Hoy, el hijo mayor, Ignacio, de 42 años, es ingeniero; María Julia es representante farmacéutica; Soledad es profesora de educación especial; y Ezequiel es veterinario. Tiene nueve nietos.
Después de un largo tiempo, Ureta logró rehacer su vida con María de los Ángeles Ponzi, que está a cargo de la farmacia del pueblo. Ella dice que aprecia la belleza del tributo a la primera esposa de su pareja. Ureta nunca ha visto la gran guitarra desde el cielo, excepto en fotos. Teme volar.

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Hasta la próxima historia....